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Ansiedad: Cómo ponerla bajo control

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Ser una persona responsable está absolutamente aceptado en el mundo de hoy, pero ser responsable y vivir permanentemente preocupado no son sinónimos; cuando la responsabilidad es muy alta y vivimos preocupados por todo, esa exigencia interna puede estar ocultando un trastorno de ansiedad.

Muchas veces nos encontramos diciendo frases como: “No tengo tiempo”, “No llego a hacer todo lo que me propongo”, “No se cómo voy a hacer para terminar con todo lo que tengo que hacer”.

Esto puede provocar, en ocasiones, mucha ansiedad y bajar considerablemente nuestra calidad de vida.

En las últimas décadas, el ritmo de vida  fue acelerándose cada vez más, esta situación dentro de una sociedad altamente competitiva provoca altas expectativas sociales, cada vez más exigencias, más responsabilidades y la demanda social plantea que se debe hacer todo lo más perfectamente posible, si lo hacemos y lo logramos seremos recompensados por el “gran reconocimiento social”.

La exigencia social y la respuesta interna de mayor exigencia, puede aumentar la ansiedad. Para no caer en esta trampa, es importante:

  • Planificar nuestras actividades no desde lo que “debemos cumplir”, sino dejando de lado lo que se espera de nosotros, confiando en nuestros propios criterios y capacidades para cumplir los objetivos que nos planteamos.
  • Creer en nuestro potencial para fijar nuestras metas y en nuestra capacidad de cumplirlas.
  • Bajar nuestras exigencias, sabiendo que todo no se puede controlar.
  • Dedicarse más tiempo a estar con las personas que uno quiere: organizar salidas ayuda a sentirse más gratificado. Cualquier problema puede esperar.
  • Poder expresar las emociones auténticas (alegría, tristeza, rabia, miedo, afecto).
  • Disfrutar el presente y no tener nuestra mente en lo que vendrá, en el futuro, de forma permanente.
  • Poder discriminar los problemas más urgentes e importantes de los que no lo son.
  • Aprender a apoyarse en los afectos.
  • Evitar los cuestionamientos internos si las cosas no salen como uno pensaba.
  • Generar y fomentar la realización de actividades de relajación o alguna actividad física.
  • Fomentar la vida social, no aislarse.
  • Adquirir un adecuado equilibrio entre la familia, el trabajo y/o el estudio, los amigos, el tiempo libre.

¿Quiénes suelen ser más ansiosos? 

¿Hay alguna característica en el carácter que permita el asentamiento de la ansiedad?

Las personas que tienden a mostrar una conducta ansiosa suelen ser aquellas que han grabado dentro de ellas mandatos de mucha exigencia, sostienen la creencia de que lo que hacen nunca alcanza, tienen una baja autoestima, y también piensan que deben complacer a los demás para ser reconocidos o queridos. Sienten miedo de hacer cosas por ellos mismos y necesitan siempre la aprobación de los demás.

¿La ansiedad puede ser beneficiosa?

La ansiedad nos ayuda a darnos cuenta de que hay algunas situaciones que nos provocan estrés. En este caso los síntomas de la ansiedad funcionan como “señal” que nos permiten tomar conciencia de que debemos solucionar o cambiar algunas situaciones que definimos como movilizantes o estresantes y por lo tanto hacer lo necesario para evitar el riesgo, neutralizarlo o enfrentarlo de la mejor manera posible.

Después de la ansiedad “básica”, ¿como evoluciona este problema, en qué puede derivar si no se lo trata a tiempo?

Cuando la ansiedad sobrepasa algunos límites, puede transformarse en problemas de salud, bajar considerablemente nuestra calidad de vida, interfiriendo en muchas áreas de nuestra vida: en nuestro trabajo, en nuestras relaciones sociales, cuando estudiamos o en nuestras relaciones familiares. Puede limitar la capacidad para movernos libremente y pasar de un simple problema de ansiedad “normal” o de “nervios” a transformarse en una alteración. Por ejemplo, en trastornos por ansiedad (pánico, agorafobia, fobia social, ansiedad generalizada, etc.), así como también puede ser un componente importante de otros problemas, como ser problemas de alimentación, sexuales, dificultades de rendimiento intelectual, enfermedades psicosomáticas, etc.

¿Cómo desarmar la red de la ansiedad?

Una vez que sentimos que entramos dentro de la vorágine de la ansiedad, las preocupaciones, y el estrés de la vida cotidiana, es importante poder:

  • Aprender a ponernos límites a nosotros mismos y a las personas que nos rodean.
  • Pedir ayuda.
  • Aprender a decir no.
  • Aceptar solamente aquellos compromisos que queremos sin importarnos los que “debemos”.
  • Procurar hacer sólo una cosa a la vez para evitar la fatiga.
  • Planificar la cosas con anticipación ya que esto evita la exigencia del ahora.
  • Relajarse y hacer algo gratificante.

Asesoramiento: Licenciada Elsa E. Álvarez, psicóloga, directora de INEPA, Instituto de Psicologia Argentino.

Fuente: Buena Salud